Queridos todos.
Aqui me tenéis, dispuesta a seguir contando mis andanzas brasileiras.
(Antes que nada, beso especial a los que se incorporan a la vida laboral esta semana)...
Poco a poco voy conociendo más las entrañas de esta realidad.
Dura, sin duda.
Aunque también he tenido algunos momentos de turismo carioca, bastante decepcionantes, por cierto.
A lo que vamos: por fin conoci lo que todos llaman la Comunidad.
Se trata de la Favela de Aço (los más curiosos podéis encontrar algo en google.br ), un poblado que está entre los distritos de Paciencia y Santa Cruz, que son los últimos distritos de Rio de Janeiro hacia el noroeste.
Allí se calcula que viven 8000 personas. Dato, por otro lado, nunca contrastado. Para qué.
Y ahí viven casi todos los chavales que acuden al proyecto.
Los educadores del proyecto, casi no conocen la comunidad. Ha hecho falta tener funcionando este proyecto para niños y adolescentes más de un año, para ganarse cierta confianza (solo cierta) de las familias, y poder acercarse a las favelas a intentar conocerlas más de cerca.
Ese momento llegó, y allí estaba yo, en la primera visita que los educadores de esta ong hacían al interior de las favelas.
Brutal.
Todavía no se ma ha quitado la cara de estupefacción.
Si hay algo parecido, por daros una referencia, podrían ser los poblados de las chabolas gitanas, que todos hemos visto alguna vez desde el Daibus a la salida de Madrid, o en el Pais Semanal . Pero mucho peor y mucho más grande. Y de cerca, que en el Pais Semanal no se percibe el hedor, ni tienes que esquivar las ratas, ni sientes miles de ojos apuntándote con desconfianza, mientras tú miras al suelo con más desonfianza aún.
Estuvimos conversando con algunas personas de allí. Nos respetan porque a fin de cuentas, conocen el proyecto y saben que aquí damos de comer a sus ninôs (si es que les importa, porque el abandono y la desidia son tales, y los niños son tantos, que muchos padres no reparan en si sus hijos comen o no. Asi de duro.
Y mientras charlábamos (yo mudita, por una vez en la vida) y escuchábamos joyitas del pelo “ yo bebo, pero no pego a ninguno de mis 7 hijos, bueno sólo al de 13, pero de hombre a hombre”, un grupo de adolescentes armados traficaba con alguna droga, con los móviles última generación al cuello y utilizando a sus hermanos menores para ir de un lado a otro.
Todo eso mientras, frente a mí, una madre de unos veinte, quitaba los piojos a una meninha de siete que, a su vez, se los quitaba a una de tres.
Espeluznante, amigos.
(la foto está almacenada en el disco c de mi cerebro, porque como imaginaréis la cámara no salió de mi bolsillo)
Esta semana, eljueves creo, volvemos, a seguir charlando con los mayores de la Comunidad.
Se trata de extender el proyecto fuera de lo que ya se hace con ninõs (circo, danza, teatro, musica...) y hacer algo que contribuya al desarrollo de la comunidad. Y para eso tenemso que escuchar sus necesidades, deseos o vicios.
Dicen que nada es imposible.
Pero aquí todo es realmente difícil.
Por lo demás, todo sigue más o menos igual.
La relación con lo ninõs cada día mejor.
A partir de manãna empezaré a hacerles unos cuestionarios que he preparado y que sin duda, deparará grandes sorpresas.
Se han sumado al proyecto un grupo de profesores y alumnos de la Univerisdad de Rio,a los que fuimos a ver el viernes. La unión hace la fuerza, you know..
Cambio de tema y resumo la estampa más surreal vivida hasta elmoemnto:
Tren de Paciencia a Barrio Eugenho Novo.
Dos horas y media. Total ná.
Poneos en situación: Vagones diáfanos con bancos alargados paralelos a las ventanas, uno frente a otro.
Un ruido infernal y millones de personas por vagón.
Comienza el espectáculo..
Miles de vendedores empiezan a pasear con sus mercancías, anunciándolas a “gritopelao “para hacerse oir entre tanto escándalo.
Cada uno tiene su especialidad: caramelos, bastoncillos de oídos, galletas de chocolate (nestlé-piratas -que las probé), guaraná (bebida recurrente por estos lares), extrañas almendritas (producto estrella), gominolas de menta, neceseres, pelapatatasquecortayralla (con demostración en directo incluida), limpiador de zapatos (cero éxito en mi vagón) y así sin parar. En cada parada suben unos vendedores y bajan otros, pero siempre hay más de cinco, abriéndose paso entre la multitud y desplegando sus productos en un gancho a modo de percha que cuelgan en la barra donde los pasajeros se sujetan para no partirse los pinõs en cada curva, porque no sé si lo he dicho, pero más vale que la suerte te sonría y vayas sentado porque aquí los transportes públicos son deporte de alto riesgo, y de pie, puede que no vuelvas a sonreir en tu vida. Ni Vital dent con su sonrisaterapia.
(otro dia hablaré de las “combi”, furgonetas piratas omnipresnetes e imprescindibles).
Pues el caso es que cuando ya no puedes más, porque llevas hora y treinta en ese tren infernal, atónita y desquiciada (porque al principio tiene gracia, pero...) y consciente de que te queda otra para llegar; cuando creías que la cosa no podía empeorar, se levantan cuatro tipos con una biblia y una pandereta, y sí amigos, sucede lo que los peor pensados estáis imaginando. Se ponen a rezar a voz en grito (superando por goleada al del guaraná y al de los pastelitos de dulce de leche) y a darle a la pandereta cada vez que uno dice Aleluyah!.Y rezan y cantan, y la gente del vagón se suma a los cánticos.
Y cuando uno de los cuatro se cansa, o sus cuerdas vocales empiezan a pedir clemencia,le pasa la biblia a otro y el show continúa. Imparable.
Y de la desesperación a la risa hay un paso, y de la risa inoportuna a que te partan la cara,otro más pequenõ aún, así que me teníais que ver haciendo todo tipo de esfuerzos por no partirme allí mismo ante aquella estampa inolvidable.
Y colorin, colorado.,
Que os quiero mucho.
Y que todo va muy bien por aquí;
Y que el colectivo malaguita escriba un poquinho mais, que aunque mi madre me tiene al día echo de menos noticias de primera manos.
Raquel: no se os ocurra parir mientras esté yo aquí eh??
Veneno: no me escribas al mail de en babia, escribe a éste, que prefiero no mirar el otro.
René: la plaza de gema, dónde?
Jhony: el viaje a china, qué?
Eduardo: welcome to spain.
Estheritina, plis, mándale este mail a M. Alonso, que si se lo mando en grupo dice que le entran virus....
Besos muchos, y abrazos más;